Las C O P A S
Independiente es el club que posee mas títulos internacionales (copas) en todo el mundo, de allí los apodos de "Rey de Copas" y también el de "Campeón Internacional del Milenio".
Repito por si a alguien no le quedo claro.....: el club con mas copas del mundo !!!
copa x copa :
LIBERTADORES
1964
Ni el más fervoroso de los hinchas Rojos hubiese imaginado que éste año sería el
comienzo de una larga cadena de triunfos internacionales, que no solo engrandecerían a la
institución y le darían fama mundial sino que se convertiría en una característica y
en una identificación: el Rey de Copas. Esta Copa Libertadores, que había proyectado en
los años anteriores al aguerrido Peñarol de Montevideo y al mítico Santos de Pelé,
sería el trampolín de Independiente hacia el mundo, y un motivo de notable orgullo para
su masa de aficionados. El gran equipo que se esbozó en 1963 alcanzó su esplendor este
año. A la calidad de excepción del plantel, se unió la mística ganadora del entrenador
Manuel Giudice y la notable preparación física impuesta por el profesor Horacio
González García. Esto dio origen a una formación de altísima condición
técnico-táctico-física que darían enormes alegrías. Independiente arrancó aquella
copa demoliendo al Alianza Lima, de Perú, y luego el célebre Millonarios, de Colombia.
Posteriormente llegó el turno del temido Santos de Brasil, que actuó sin Pelé, pero que
igualmente era una fuerza demoledora. En una noche histórica, en Maracaná, luego de ir
perdiendo 2-0, Independiente reaccionó y lo derrotó 3-2 en el último minuto del
partido, con gol del centrodelantero Luis Suárez. En la revancha, en Avellaneda, logró
otro triunfo por 2 a 1. Y en la final debió enfrentar a otro glorioso: Nacional de
Montevideo. En ardoroso encuentro, empataron en Uruguay 0 a 0 y en el estadio de la Doble
Visera ganó Independiente 1 a 0 con gol del extraordinario Mario Rodríguez, quien
resultó el goleador de esa edición de la Copa con 6 conquistas. "Mariulo" fue
una de las adquisiciones más rendidoras en toda la historia de Independiente junto a
Arsenio Erico, Vicente De la Mata, Hugo Villaverde, Enzo Trossero, Daniel Bertoni y Jorge
Burruchaga. El primer campeón argentino de la Copa Libertadores (campeón invicto),
formó básicamente con Troiani (en los dos encuentros finales Santoro), Guzmán (Navarro
estaba lesionado) y Tomás Rolan, inolvidable lateral uruguayo, Ferreiro, Acevedo y
Maldonado, Bernao, Mura, Luis Suárez, Mario Rodríguez y Savoy. Esa noche del 12 de
agosto de 1964 comenzó la leyenda del Rey de Copas, mote que se agregó al de los Diablos
Rojos.
1965
Por última vez la Copa Libertadores fue disputada solo por los campeones. Desde el año
siguente participarían también los subcampeones. Independiente, que en su calidad de
último ganador ingresó directamente en las semifinales, logró un celebrado bicampeonato
que ratificó que el título del año anterior no había sido casualidad. Aquejado el gran
lateral uruguayo Tomás Rolan de una grave lesión, se produjo en Independiente una
novedad de importancia: fue incorporado su compatriota Ricardo Elvio Pavoni,
extraordinario valor que se convertiría en uno de los grandes ídolos de la historia de
la institución.
También apareció el centrodelantero mendocino Roque Avallay, hombre de gran velocidad
(suplió a Luis Suárez). Se afirmó Miguel Angel Santoro y tuvo participación importante
Vicentito De la Mata, hijo del legendario campeón de los años 38 y 39. Independiente
alineó a Santoro, Navarro y Pavoni, Ferreiro, Acevedo y Juan Carlos Guzmán, Bernao,
Mura, De la Mata, Mario Rodríguez y Savoy. Las actuaciones de Mura, De la Mata, Mario
Rodríguez y Bernao en ataque resultaron fundamentales para obtener la nueva conquista.
Que llegó a través de seis verdaderas batallas: tres contra Boca y otras tres ante
Peñarol de Montevideo. Un triunfo 2-0, una derrota 1-0 y un empate 0-0 frente a Boca
Juniors dieron el pase a la final. Decisivo resultó el penal que Santoro detuvo a
Norberto Menéndez en el primer encuentro, ya que la semifinal se definió por diferencia
de gol. Un ajustado triunfo por 1-0 en la primera final, en Avellaneda, y una derrota por
3-1 en Montevideo determinaron un tercer partido, en el estadio Nacional de Santiago de
Chile. Allí afloró toda la clase independientista para elaborar un histórico triunfo
por 4 a 1, en el que Osvaldo Mura marcó un gol para el recuerdo, después de eludir a
casi toda la defensa aurinegra. Nuevamente quedó de manifiesto la calidad del equipo
rojo, pero especialmente su fortaleza moral y física. Independiente había creado, el
año anterior, un nuevo saludo: su capitán Maldonado adelante y todo el equipo detrás,
alineado, con los brazos en alto y haciendo la "V" de la victoria con los dedos
de ambas manos. Era como un símbolo de este cuadro granítico y ganador, y fue bautizada
como "la mística de los brazos en alto".
1972
Independiente obtuvo la clasificación a través de la milagrosa conquista del Campeonato
Metropolitano de 1971 ganado sobre Vélez Sarsfield. Y esa inesperada victoria depararía
la obtención, en serie, de cuatro títulos de América, record nunca igualado hasta el
presente. Aquel equipo, dirigido por don Pedro Dellacha, se basaba en una defensa
excepcional, un mediocampo trabajador y eficiente y una delantera oportuna. Pero,
basicamente, Independiente conquistó con ese conjunto la mística ganadora de los años
64 y 65, en que una indestructible unidad y amistad entre sus miembros lo hacían casi
invencible. Por esa característica le fue puesto el mote de "la familia".
Y esa unidad hacía que se lograran todos los objetivos propuestos. El equipo base formaba
con: Santoro; Commisso, Miguel Angel López, Francisco Sá y Luis Garisto y Ricardo
Pavoni: Jose Omar Pastoriza, Miguel Angel Raimondo y Alejandro Semenewicz; Agustín
Balbuena, Eduardo Maglioni y Hugo Saggioratto. También actuaron Carlos Bulla y Manuel
Magán como centrodelanteros y Dante Mircoli como puntero izquierdo. Fue una gran campaña
roja, con una sola derrota en 12 partidos y ante el San Pablo, un gran equipo, en el
Estadio Morumbí. José Omar Pastoriza, quien tras la conquista fuera transferido al
Mónaco, de Francia, fue la gran estrella del equipo y su cerebral conductor. Maglioni,
pujante y oportuno artillero, logró los dos goles en la final frente al gran conjunto de
Universitario de Deportes, de Perú. Independiente fue sin ninguna duda el mejor equipo
del torneo y por ende, un gran campeón.
1973
Año glorioso para Independiente por diversos motivos. Principalmente porque en una
misma temporada obtuvo tres títulos internacionales: la Libertadores, la Copa
Intercontinental y la Copa Interamericana. Pero fundamentalmente, se constituyó una dupla
que haría historia en la institución, traería muchas victorias y alegrías para la
gente y, escencialmente, le devolvería a Independiente su estilo tradicional de habilidad
y talento.
La pareja fue compuesta por Ricardo Bochini, juvenil volante ofensivo surgido de las
divisiones menores, y Daniel Bertoni, joven delantero adquirido a Quilmes. Fue la última
gran ala del fútbol argentino. Independiente, en su condición de último campeón,
ingresó directamente a las semifinales. Allí eliminó al Millonarios de Colombia, y a
San Lorenzo de Almagro. El equipo fue el mismo del año anterior en defensa, el medio
mantuvo a los dos hombres de marca -Raimondo y Semenewicz-, agregó la presencia vital de
un juvenil y espectacular guerrero como Rubén Galván y en ataque alternaron Balbuena,
Maglioni y Mendoza (llegado de Newell's Old Boys), con otro joven y penetrante delantero
proveniente de las inferiores: Miguel Angel Giachello. En la final, Independiente debió
enfrentar a un durísimo rival: Colo Colo, de Chile, recordado como el mejor equipo de la
historia de ese club. Tras sendos empates en Avellaneda y Santiago, debieron desempatar en
Montevideo. Y allí se impuso el temple rojo. En esta finalísima hizo su debut en la Copa
Ricardo Bochini y, fiel a su destino de hombre héroe, participó activamente del triunfo
generando la jugada del gol decisivo. Cuarta corona americana.
1974
Independiente ya era el club con más Copas Libertadores obtenidas en el concierto
sudamericano, pero en esta temporada logró otro record, ganar tres certámenes
consecutivos. Que sumados a los de los años '64 y '65 componían cinco conquistas. La
única novedad de importancia en el equipo rojo fue la aparición del arquero Carlos Gay,
surgido de la cantera del club, en reemplazo del gran Miguel Angel Santoro, quien después
de once años de magníficos servicios fue transferido al Hércules de Alicante. Como se
vería con el tiempo, la salida del queridísimo arquero sería un hueco muy difícil de
llenar. La línea de fondo seguía intocable con Commisso, López, Sá, y Pavoni. El
cerebral Miguel Angel Raimondo en la media cancha y Galván y Semenewicz como dos
incansables y criteriosos destructores por derecha e izquierda. Un esquema de siete
hombres eficientes y tenaces para respaldar a tres atacantes incisivos, veloces y de
altísimo nivel técnico, tres auténticos Diablos Rojos, Balbuena, Bochini y Bertoni. La
delantera de las tres B.
El arranque, en semifinales, fue nada menos que ante el Huracán famoso de Houseman,
Brindisi, Avallay, Bábington y Larrosa.
Hizo un gran partido Independiente como visitante, aunque igualaron 1 a 1. Luego, una gran
victoria en el Centenario ante Peñarol por 3 a 2 y a esperar las cómodas revanchas: 3-0
a Huracán y, ya finalista, 1-1 con Peñarol. La final lo encontró frente a un gran
equipo brasileño: San Pablo, que se impuso 2-1 en el encuentro de ida en el Estadio
Morumbí. Saggioratto, quien como Osvaldo Carrica y el puntero Giribert alternaban en el
equipo, marcó el gol del descuento. En Avellaneda, con una fantástica actuación de
Bochini, autor de un gol, Independiente venció 2-0. Fue necesario ir a un cotejo de
desempate, en Chile, donde la victoria por 1-0 proporcionó la quinta consagración. El
joven arquero cordobés Carlos Gay resultó el héroe, pues, estando el partido 0-0,
detuvo un penal ejecutado por Ze Carlos. Luego, el infalible Ricardo Pavoni, también de
penal, marcó el gol de la victoria. Como en 1973, el entrenador del exitoso equipo fue
Roberto "Pipo" Ferreiro, glorioso zaguero de los años 60 y hombre profundamente
ligado a la institución sentimentalmente.
1975
Este año se cierra el último eslabón de la impresionante cadena de títulos
consecutivos en la Copa: 4 en serie, seis en total. Y llega tras una hazaña
extraordinaria. Por ser el anterior campeón, Independiente ingresó directamente en
semifinales. Y chocó frente a dos derrotas inesperadas, ambas por 2 a 0 y en calidad de
visitante frente a Rosario Central y al temible Cruzeiro de Raúl, Nelinho, Wilson Piazza,
Dirceu López, Roberto, Batata, Palhinha, Joaozinho. Equipo que sería campeón al año
siguiente y que haría historia en la Copa. Independiente estaba virtualmente eliminado.
Sin embargo, el triunfo por 2-0 en la revancha contra Rosario Central ( donde Bochini
logró un gol sensacional eludiendo a toda la defensa rosarina) encendió una pequeña luz
de esperanza. Había que ganarle a Cruzeiro 3 a 0 para llegar a la final. Solo servía ese
resultado. Por el reglamento del gol de visitante, que valía doble, si Cruzeiro marcaba
un gol Independiente tenía que hacer cinco, y si anotaba dos, los rojos hubieran
necesitado ocho. Por eso servía unicamente el 3 a 0, algo impensable ante un conjunto
espectacular como el de Belo Horizonte. Al minuto de juego, para confirmar esta
aseveración, Nelinho estrelló un tiro en el travesaño.
Si embargo, en una actuación inolvidable, Independiente arrolló al Cruzeiro y vencio por
el sonado marcador con goles de Pavoni, Bertoni y Ruíz Moreno. Así llegó a la final
contra Unión de Espanola, de Chile. Que demandó tres partidos. Derrota en Chile 1-0,
triunfó en Avellaneda por 3-1 y otra victoria de 2-0 en Asunción. En este equipo, Perico
Pérez reemplazó en el arco a Gay, Galván tomó el lugar de Raimondo en el medio,
Bochini bajó unos metros y el centrodelantero fue el peruano Percy Rojas, llegado de
Universitario, de Perú, jugador con gol y bien dotado técnicamente. También actuó el
juvenil Ricardo Ruis Moreno, proveniente de las inferiores. La defensa de hierro siguió
apuntalando los triunfos e Independiente, con Humberto Maschio como técnico,
Independiente formó con José Alberto Pérez, Commisso, López, Sá y Pavoni, Semenewicz,
Galván y Bochini, Balbuena, Percy Rojas, Ruíz Moreno (o Percy Rojas) y Bertoni. También
actuaba Hugo Saggioratto.
1984
Nueve años después de la última conquista en la Libertadores, Independiente volvió a
consagrarse, y lo hizo de manera estupenda, a través de un excepcional equipo con nombres
nuevos, pero siempre guiados por el genio único e inimitable de Ricardo Bochini.
Conducido por Jose Omar Pastoriza en la faz técnica, el gran equipo rojo alineaba al
uruguayo Carlos Goyen en el arco, Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Enzo Trossero y Carlos
Enrique en la defensa, Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Jorge Burruchaga y Ricardo
Bochini en el medio, y Jose Percudani y Alejandro Barberón en ataque. También actuaban
Pedro Monzón y Rodolfo Zimmermann en la defensa, Sergio Merlini en el medio, y Enrique
Sánchez y Sergio Bufarini en la delantera. Independiente ganó su grupo frente a
Estudiantes de la Plata, y Olimpia y Sportivo Luqueño, de Paraguay. Luego eliminó a
Nacional de Montevideo y Universidad Católica, de Chile y, por último, derrotó a Gremio
de Porto Alegre, equipo que venía de ser campeón de América y del mundo en la temporada
anterior, lo que lo califica como muy duro.
Independiente lo venció en Porto Alegre (un bastión casi inexpugnable) por 1 a 0 en una
brillantísima exhibición que la prensa brasileña dió en llamar "el partido
perfecto". El diario Zero Hora, de Brasil, otorgó 10 puntos a los once jugadores de
Independiente. Previamente, en la fase inicial, los rojos ganaron dramaticamente por 3 a 2
a Olimpia en el último en otro encuentro excepcional. Ese equipo reunía todo lo que un
hincha puede pedir: técnica, garra, personalidad, gol, potencia y habilidad. Acorde con
la historia de los Diablos Rojos. Fué la séptima Copa Libertadores obtenida por
Independiente, sobre 25 disputadas entre más de cien clubes del continente, una marca
extraordinaria e inigualada. La mística copera de nuestra gente está esperando la
octava.
INTERCONTINENTALES
1973
Tras las conquistas de las Libertadores de 1964 y '65, Independiente intentó la conquista
del mundo. Pero entonces se topó contra un equipo espectacular, perpetuado en la memoria
de los hinchas del fútbol: el Inter de Helenio Herrera, aquel de Jair, Mazzola, Peiro,
Suarez, Corso, Facchetti, Burgnich, etc. No obstante, Independiente logró vencerlo en
Avellaneda y, en el tercer partido en Madrid, fue víctima de un fallo desgraciado. A
escasos minutos del final, Bernao conquistó un gol absolutamente legítimo y fue anulado.
Era el gol del triunfo sobre un cuadro que parecía invencible, pero que para aquel
Independiente no lo era. Desde entonces quedó la espina por ganar la Copa que faltaba: la
Intercontinental a cuyo ganador se considera tradicionalmente el campeón del mundo de
clubes. La oportunidad llegó en 1973. El año anterior Independiente había caído en el
intento frente al Ajax de Holanda, poderosísimo conjunto liderado por Johan Cruyff, quien
actuó por única vez en la Argentina en el estadio de la Doble Visera, de Avellaneda. En
1973 nuevamente el Ajax fue campeón de Europa, más desistió de jugar y su lugar fue
ocupado por el subcampeón, el célebre Juventus, por entonces una escuadra muy fuerte,
integrada entre otros por Zoff, Bettega, Cuccuredu, Causio, Altafini, Salvadore. Se
dispuso jugar un solo encuentro y en Italia. Para que la localía no fuera tan ostensible
se eligió el estadio Olímpico, de Roma, y no en Turin, de donde es Juventus. El partido
fue muy difícil, con amplio dominio del conjunto italiano, y la Defensa de Hierro
(Commisso, López, Sá y Pavoni) aguantando a pie firme. Incluso hubo un penal
desperdiciado por Juventus. Pero cerca del final, los juveniles Bochini y Bertoni,
entonces con 19 y 18 años respectivamente, hilvanaron una jugada memorable en base a sus
milimétricas "paredes". Bochini quedó solo ante el legendario Dino Zoff y
remató por sobre la cabeza del arquero marcando el gol de la hazaña. Independiente, por
fin, era campeón del mundo. A la vuelta, los jugadores y en especial Bochini, fueron
recibidos como héroes. Ahora Independiente de América era Independiente del mundo.
1984
A raíz de que peligraba la continuidad de la Copa Intercontinental, los equipos no se
ponían de acuerdo en las fechas de disputa o algunos directamente se negaban a jugar, la
FIFA, la Unión Europea y la Confederación Sudamericana decidieron reprogramarla. En
adelante se jugaría un solo partido, en Japón, con el patrocinio de un sponsor que
asegurara el pago a los clubes y con el padrinazgo de la FIFA. Entonces la competencia
tuvo una regularidad perfecta y, desde 1980 se disputa en el Estadio Nacional de Tokio. A
la Copa Europea-Sudamericana se sumó la disputa de la Copa Toyota, auspiciante del match.
El fantástico equipo rojo ganador de la Libertadores 1984 adquirió el derecho de
disputar aquellos dos trofeos.
Su rival fue el temible Liverpool inglés, dominador total del fútbol europeo en esos
años. Además se trataba de un choque muy especial, debido a que se trataba del primer
enfrentamiento entre clubes argentinos e ingleses tras la guerra de Malvinas. Sin embargo,
cualquier resquemor quedó de lado ya que fue un partido de corrección ejemplar e
Independiente obtuvo su segundo título mundial al ganar 1 a 0 con gol de José Percudani
a los 9 minutos de juego tras preciso pase de Claudio Marangoni. Fue una lucha cerrada,
con pocas posibilidades de gol para ambos bandos. Hugo Villaverde, el extraordinario
zaguero santafesino, anuló por completo al crédito del Liverpool, el centrodelantero
galés Ian Rush. El once rojo, inolvidable, formó con goyen, Clausen, Villaverde,
Trossero y Enrique, Giusti, Marangoni, Bochini y Burruchaga, Percudani y Barberón. Una
copa más en la colección del mítico Rey de Copas. José Omar Pastoriza, otro grande de
la historia roja como jugador y entrenador, fue el conductor técnico.
[ La de 1975 no se disputó todavía porque no se presentó el equipo europeo ]
SUPERCOPAS
1994
En 1988 comenzó la disputa de un nuevo y apasionante torneo para todos los clubes que
hubieran ganado la Copa Libertadores alguna vez: la Supercopa Sudamericana por el Trofeo
"Joao Havelange". Rápidamente se popularizó entre los hinchas y clubes del
continente. Todos buscaron ganarla. E Independiente, fiel a su historia, inscribió su
nombre entre los triunfadores. Entró con mala suerte el conjunto rojo ya que en el debut
cayó en Brasil ante el Santos. Pero con notable infortunio. Hizo méritos para ganar y en
una jugada accidental, estando el campo en pésimas condiciones por la intensa lluvia,
Rotchen batió su propia valla. En la revancha, Independiente lo aplastó: 4-0. En segundo
turno llegó otro brasileño, Gremio. Igualaron 1-1 en Porto Alegre y en Avellaneda la
victoria fue roja: 2-0. Ya en semifinales, el rival volvió a ser un club de Brasil:
Cruzeiro. Primero se registró una justa derrota en Belo Horizonte, pero en el segundo
encuentro, hubo otra gran demostración de Independiente: 4-0.
Y en la final fue el turno de Boca Juniors, rival que habia vencido a los Rojos en la
final de 1989. Oportunidad ideal para el desquite. En campo de Boca, un empate en un gol
dejo en inmejorables condiciones a Independiente para la finalísima en Avellaneda. Un
día de semana, ante 60.000 personas, vencieron los Diablos Rojos por 1 a 0 con un gol de
notable factura de Sebastián Pascual Rambert, quien resultó el goleador del torneo y
pieza fundamental en la conquista. Fue una extraordinaria alegría para la grey
independientista, deseosa de vencer a Boca y ganar un trofeo que faltaba en las vitrinas
rojas.
El equipo base en ese torneo formó con Luis Islas, Nestor Craviotto, Claudio Arzeno (el
primer partido actuó Pablo Rotchen y se lesionó), Jose Serrizuela y Guillermo Rios,
Diego Cagna, Hugo "Perico" Pérez, Gustabo López y Daniel Garnero, Alberto
Usuriaga y Sebastián Rambert. Fue un campeón brillante, al que le sobraba buen fútbol y
tenía varias figuras descollantes como el habilísimo Gustavo López, el cerebral
Garnero, el imparable colombiano Usuriaga, convertido en ídolo de la hinchada y el
goleador Rambert.
Pero todo el equipo jugaba gran fútbol, arrancando con Serrizuela y Ríos en el fondo, y
continuando el circuito con Cagna y "Perico" Pérez en el medio. Miguel Angel
Brindisi fue el técnico, quien respetó el estilo del club. Titulo festejadísimo.
1995
Desmembrado el brillante equipo del año anterior, se constituyó otro virtualmente nuevo,
sin tantas figuras ni fútbol lúcido, a las órdenes del entrenador Miguel Angel López,
célebre integrante de la Defensa de Hierro de los años 70. Sin lucirse, pero con enorme
amor propio y con la mística copera de los Diablos Rojos se logró un sorprendente
bicampeonato. El arranque, curiosamente fue otra vez frente al Santos de Brasil. Y
nuevamente dificultoso. Tanto que en Avellaneda Independiente logró empatar en un gol
recién en el último minuto. Luego, en Brasil, los Rojos hicieron un magnífico partido
que les igualaron faltando 3 minutos. En penales triunfo Independiente y avanzó a cuartos
de final. Allí eliminó a Atlético Nacional, de Medellín, Colombia. Cayó injustamente
por 1-0 de visita y se impuso cómodamente 2-0 de local, con dos penales de Gustavo
López. Luego llegó el turno de River Plate. sin merecerlo, Independiente se encontró
2-0 abajo en el primer tiempo, pero reaccionó y con dos goles de Javier Mazzoni igualó.
En campo de River empataron 0-0 y fueron a penales, donde se impuso Independiente. Ya en
la final le tocó nada menos que el Flamengo de Romario y Savio. En su mejor actuación en
la Supercopa, Independiente lo venció en Avellaneda 2-0, pudiendo el marcador ser más
amplio. En el Maracana de Río de Janeiro, ante 120.000 espectadores, Independiente cayó
1-0, pero se defendió bien y logró el título, merecido porque en las cuatro instancias
fue superior a sus cuatro rivales.
Este nuevo equipo formó con Faryd Mondragon, excepcional arquero colombiano, Néstor
Clausen, retornado al club, Pablo Rotchen, Carlos Bustos y Cristian Domizi, Cagna,
Serrizuela, Diego Dorta y Gustavo López, Gabriel Alvez y Mazzoni. Mondragón, Rotchen y
Mazzoni fueron los pilares de la conquista, más el empeño y la humildad de todos.
También fue integrante del equipo un histórico del Club, quien regresó para ser
campeón: Jorge Burruchaga.
INTERAMIERICANAS
1973
La Copa Interamericana, creada en 1968, reúne en una final a los campeones de la Copa
Libertadores -de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL)- y de la Copa de Oro
de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol
(CONCACAF)-Independiente es también su máximo ganador: la disputó tres veces y en las
tres fue campeón. Con el agregado de que todos los encuentros los disputó en el
extranjero. La primera de las tres copas la obtuvo frente al Olimpia, de Honduras, jugando
dos partidos en dicho país. El 17 de junio, en San Pedro Sula, Independiente más tarde,
en Tagucigalpa, volvió a triunfar, ahora por 2-0, con tantos de Miguel Angel López, Sa y
Pavoni, Galván (luego Héctor Jesús Martínez), Raimondo y Semenewicz, Balbuena,
Maglioni y Mendoza.
1974
Independiente seguía arrasando con su racha de levantar y levantar copas. En la década
del '70, la más gloriosa de su historia, la cual obtuvo 12 t´tulos y la cual lo llevó a
récords mundialmente inalcanzables. Transcurría el año 1974, que además de obtener
esta copa obtuvo su 5° copa Libertadores de America.
En éste certamen le toco, en la final, medirse con el Club Municipal (uno de los mas
importantes de Guatemala) y al que superó con resultados de o a 1 en Guatemala por el 1°
partido y también en aquel país se disputó la 2° final y fue de 1 a o a favor del
ROJO. Finalmente lo pudo superar en penales por 4 a 2.
1976
Independiente andaba bien en el torneo local, pero como queda demostrado a lo largo de su
historia, al Rojo le importan (en cierta manera) mas los torneos internacionales.
En el año 1975 la Copa Interamericana no se había disputado, por lo tanto el Rey De
Copas tení la posibilidad de consagrarse Tricampeón Interamericano.... y así fue.
Esta vez , se tubo que medir con Atletico Español de Mexico, en la mitica cuidad de
Avellaneda. De local sacó apenas un 2 a 2 y el partido desempate fue también un empate,
pero en este caso fue 0 a 0. Al igual que en la edición anterior, lo ganó por penales y
otra vez por 4 a 2. Esto confirmó a Independiente como el equipo con mas copas
Interamericanas en su haber, cosa que hasta hoy se sigue y seguro se seguirá manteniendo
así.
RECOPA
1995
Este era, acaso, el último título que le faltaba obtener a Independiente en el orden
internacional. La Recopa Sudamericana se disputa desde 1989 entre los campeones de la Copa
Libertadores y de la Supercopa, ambos de la. Desde 1992 se disputa a un solo encuentro en
Kobe, Japón, y se denomina Recopa JAL en virtud del patrocinio de la Japan Airlines. En
1995 la disputaron Independiente y Vélez Sarsfield. El encuentro se llevó a cabo el 9 de
abril e Independiente se impuso 1-0 con gol de JoséTiburcio Serrizuela tras briosa
entrada de Claudio Arzeno. Los Rojos alinearon a Islas, Ramírez, Serrizuela, Arzeno y
Guillermo Ríos, Cagna, Burruchaga, Cascini, Usuriaga y Rambert. También actuaron
Rotchen, Gustavo López y Tony Gomez.
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